Curia Metropolitana
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La vocación de cuidar la creación se hace vida en la pastoral ecológica

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«Laudato si’, mi’ Signore» – «Alabado seas, mi Señor», cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba»
De esta manera, nuestro Santo Padre el Papa Francisco, inicia la encíclica Laudato Si, que además de hacer conciencia del daño que le hemos hecho y que le hacemos a nuestra Casa Común, es un manual para cuidar la Creación. Una responsabilidad que nos compete a todos.
Dios dio al ser humano la responsabilidad de someter la Tierra, pero esto no nos da licencia para destruirla. Todo lo contrario. Dios nos dejó esta casa para que la hagamos producir fruto, pero responsablemente. La naturaleza nos da vida, por eso debemos protegerla y hacer un uso correcto de los recursos.
Cuando pensamos en el daño que el ser humano le ha hecho a nuestra Madre Tierra, pensamos en las grandes fábricas que contaminan con el humo y los desechos que producen, o en las compañías petroleras, o en las fábricas que arrojan sus químicos a los ríos.
¿Y nosotros? ¿No estamos haciéndole daño a nuestra gran casa?
Si no cuidamos el agua, si no separamos los residuos, si no reciclamos, si gastamos electricidad innecesariamente, si usamos plástico, o si desperdiciamos los alimentos, estamos haciéndole un gran dado a la Tierra.
“Se producen cientos de millones de toneladas de residuos por año. La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería”, dice el Papa en Laudato Si.

“María, la madre que cuidó a Jesús, ahora cuida con afecto y
dolor materno este mundo herido”, Laudato Si.

Pastoral ecológica

La existencia en nuestras parroquias de una Pastoral Ecológica no es un asunto de moda, es el cumplimiento de la vocación a cuidar la Creación que el Espíritu infunde en nuestros corazones.
Esta pastoral es tan importante como todas las demás, y debe integrar a todos los servidores.
La pastoral ecológica debe tomar acciones para que dentro de la parroquia cuidemos la Creación, pero sobre todo para educar y hacer conciencia en nuestros niños, jóvenes y adultos. No es cuidar la Casa Común solamente en las cuatro paredes de nuestros templos, es ser responsable en nuestras vidas del uso que hacemos de los recursos. Es nuestra decisión llevar con nosotros la conciencia ecológica a todas partes, de la misma manera que debemos recibir la eucaristía en el templo y hacer presencia de Jesucristo en nuestras vidas.